KINAM ejercicios prehispánicos de autoentrenamiento |
LAS POSTURAS DEL NORTE
El Pelotero Esta postura era el saludo de los jugadores de pelota mesoamericanos. Consiste en disponer el cuerpo para un saque de caderas o codos. Colocamos la rodilla izquierda en el suelo, cuidando que muslos y piernas de ambas piernas formen escuadra. El pie derecho y la rodilla izquierda deben estar en línea recta. Estiramos el brazo derecho a un lado, con la palma de la mano hacia arriba, y llevamos la mano izquierda al hombro derecho en atadura. Luego,nos volvemos hacia la izquierda, manteniendo las caderas hacia el frente,torcemos la mano extendida hacia abajo tanto como sea posible, empinamos un poco la cadera izquierda y mantenemosla postura durante varias respiraciones. Luego repetimos los movimientos hacia el otro lado. Podemos acentuar el ejercicio, doblando la pierna que se estira hacia atrás hasta que quede en el mismo plano que el cuerpo, como vemos en la imagen del disco maya, de modo que ambos pies se toquen.
El Saludo El saludo de respeto que se hacían los mesoamericanos se llamaba Tlalkua, comer tierra, pues expresaba la idea de “beso la tierra la tierra delante de usted”. Es la segunda postura más representada en los códices y relieves. Consiste en apoyar una rodilla en el suelo e inclinar el torso, de modo que una o ambas manos se depositan en la tierra. La mirada se concentra en el suelo, un metro adelante, y el ánimo es de serenidad y espera. Esta postura se puede combinar con diversos gestos de manos como, por ejemplo, la "atadura" del hombro, que acentúa la idea de reverencia, o bien extendiendo ambos brazos al frente con las manos abiertas, la derecha apuntando hacia el ciuelo y la izquierda a la tierra.
El Guerrero En las campaña militares de Anawak, los guerreros no se sentaban directamente sobre el suelo, sino sobre un talón ya que, al hacer palanca con la pierna, podían saltar con facilidad. Este es también el modo correcto de sentarse frente a un instructor nagual o al estar en un lugar desconocido. Es una postura simple, consiste en sentarse sobre un talón, haciendo escudo con la pierna contraria delante del cuerpo. Los brazos se enlazan en la rodilla alzada, para aumentar la sensación de seguridad. Los ojos se colocan al frente con mirada periférica. Luego se repite con el otro lado. En una variante más intensa, no nos sentamos directamente sobre el talón, sino que sacamos el pie a un lado del cuerpo, de modo que los glúteos están en el vacío. Esto trabaja sobre la elasticidad de las piernas.
La Greca Esta postura es universal. En Anahuac se combinaba con gestos tales como cruzar una pierna o un brazo por detrás del cuerpo. El presente ejercicio se llama "la greca escalonada" porque el cuerpo adopta la forma de esta típica figura indoamericana. Nos hincamos sobre las rodillas. Las manos se unen o cruzan sobre el pecho en gesto de oración. Nos concentramos durante algunas respiraciones. Luego nos tomamos las manos sobre los glúteos y nos inclinamos lentamente, hasta tocar el suelo con la coronilla. Por último, levantamos los brazos tanto como sea posible. Una variante más compleja consiste en echarnos hacia atrás, a partir de la postura básica, hasta tocar el suelo con la coronilla por detrás, como vemos en las imágenes. Para mantener el equilibrio, los brazos pueden estirarse hacia delante con las manos apretadas en puño.
La Rana En los monumentos, esta postura está asociada con las imágenes de Tlalteku’tli, la Madre Tierra, ya que representa el acto de parir. Presentaremos dos variante. En la primera, nos paramos en atención con las piernas separadas a la distancia de un paso. Tomamos aire y levantamos los puños la altura del rostro. A medida que exhalamos, flexionamos las rodillas hasta quedar agachados, y bajamos los brazos hasta colocar las manos sobre las rodillas. Permanecemos así por varias respiraciones. La segunda variante consiste en inclinar el torso hasta que las manos tocan el suelo por el lado de afuera de los pies. A continuación, flexionamos las piernas y bajamos el torso hasta quedar en cuclillas, sin despegar en ningún momento las manos del suelo. |