KINAM
ejercicios prehispánicos de autoentrenamiento

INTRODUCCIÓN


Probablemente, no existe un pueblo en el mundo que no haya tenido alguna forma de cultivar el cuerpo, ya sea mediante artes marciales, danzas o posturas estáticas. El más conocido de esos sistemas es el Yoga.

Generalmente, relacionamos el Yoga con la India pero, en verdad, forma parte de una propuesta cultural más amplia. Como afirma un autor, “El Yoga ha existido en todas las grandes culturas, con otro nombre y hasta con técnicas diferentes, pero con el mismo sentido: desarrollar las facultades del ser humano. Así que, tanto en la antigua América como en Europa, ha existido esta disciplina" (José Marcelli, La experiencia del Yoga, tomado de Yoga Mesoamericano, por Manuel López Fierro).

La posibilidad de que en México hayan existido disciplinas similares al Yoga aumenta, si tenemos en cuenta que, tal como observa Víctor sánchez, las creencias de los mesoamericanos eran sumamente prácticas: “Es conveniente notar que, tanto para los toltecas de la antigüedad como para los sobrevivientes de hoy en día, la religión no era un conjunto de pautas de conducta predeterminadas, dogmas o la proyección de la importancia personal, sino una serie de prácticas que tenían como objetivo mantener al hombre en contacto con el Espíritu” (Toltecas del Nuevo Milenio).

El carácter práctico de aquella cultura se manifestaba en todas las esferas de la vida, desde lo espiritual hasta lo físico. Notemos, por ejemplo, la siguiente expresión de un libro sagrado maya, donde se coloca en el mismo nivel de importancia la devoción y la manera de disponer el cuerpo: “Había en ellos sabiduría, no conocían pecado, tenían santa devoción, vivían saludables, sin enfermedades ni dolor. Recto, erguido iba su cuerpo” (Chilam Balam de Chumayel).

El cuerpo físico no era visto como algo profano, sino como un aspecto de la conciencia. Por lo tanto, en lugar de ser rechazado o rodeado de tabúes - tal como ocurrió en otras culturas -, formaba parte integral de la Cosmovisión o interpretación del mundo. “Las concepciones (mesoamericanas) relativas al cuerpo humano formaban parte de un sistema ideológico que ... se integraba a otros para formar una cosmovisión” (López Austin, Cuerpo humano e ideología).

La importancia concedida al cuerpo se tradujo en un código de gestos manuales y posturas corporales; estas últimas recibían en nahuatl el nombre genérico de Moyektilia, la forma correcta (de colocarnos). Aparecen en los códices, vasijas, figurillas y relieves de Anawak con detalles técnicos tan específicos, que cualquier practicante de Yoga los reconocería. "No sabemos con certeza 'científica' cómo se llamaban en Mesoamérica los ejercicios energéticos, como el Qigong chino y el Yoga hindú, sin embargo, las esculturas ... nos sugieren que sí se practicaron desde mucho antes que los toltecas o los mayas aparecieran" (Eutimio Sosa Baxal Kinan'lil, http://baxalkinanlil.blogspot.com).

Este asunto ha recibido muy poca atención de los investigadores, quienes desperdician así una gran fuente de información sobre el pasado. Una autora se queja: “A pesar de que he encontrado numerosas posturas de Yoga en esculturas de origen prehispánico, durante mi investigación en los archivos del Instituto de Antropología no encontré ninguna referencia al respecto. Las figuras son descritas como danzantes, contorsionistas y chamanes, y sus prácticas, que un estudiante identificaría claramente como prácticas de Yoga, son generalmente mencionadas como ‘procedimientos médicos'” (Herta Rogg, Yoga and prehispanic culture of Mesoamerica, Yoga Rahasya no. 1, 2003).

Al observar el parecido entre los códigos gestuales de Mesoamérica y la India, Samuel Martí sugiere que algunos practicantes de Yoga visitaron América a través del Pacífico: “La similitud de ciertas posiciones o ademanes de las manos de las deidades y danzantes mayas con sus colegas de la India, nos precipita en uno de los problemas de la antropología americana: las posibles relaciones prehistóricas entre América y Asia” (Samuel Martí, Mudra, manos simbólicas en Asia y América).

Sin embargo, la aparición de posturas y gestos simbólicos en el arte olmeca, al menos mil años antes del desarrollo del Yoga en la India, descarta esa posibilidad. Lo más probable es que los nómadas que descubrieron América hace más de diez milenios, ya portaran con ellos los rudimentos de lo que más tarde serían los sistemas hindú y mesoamericano de ejercitación y expresión física.

En años recientes, han surgido diversos intentos por redescubrir las prácticas mesoamericana, tales como el Xilam de Marisela Ugalde, el Yoga Mesoamericano de López Fierro, el Llankakuna o Yoga Americano, el Ollin Cuepa, etcétera. Sin dudas, el más conocido de estos sistemas es la Tensegridad de Carlos Castaneda; su autor afirma que se inspiró, al menos en parte, en el acervo arqueológico de México: "El cuerpo humano nos puede llevar en viajes que desafían toda explicación; en México aún quedan piezas que hablan de esos viajes ... Los brujos y brujas que vivieron en el México antiguo practicaron series de movimientos con el fin de almacenar energía. Tales movimientos no fueron inventados por ellos, sino que los descubrieron en sus prácticas de ensueño" (Carlos Castaneda, conferencia en México y entrevista con Bruce Wagner).

El sistema Kinam surge en 1999 a partir de las investigaciones de Frank Díaz sobre las posturas rituales de México. Aunque también maneja categorías de ejercicios dinámicos, su énfasis principal se centra en las posturas estáticas, ya que estas nos preparan para la prácticas de la meditación. Tales posturas tienen efectos beneficiosos para nuestro cuerpo físico cuando las practicamos estando despiertos. Sin embargo, el propósito del sistema es que aprendamos a practicarlas cuando soñamos, porque entonces se transforman en llaves detonadoras de estados superiores de conciencia.

El nombre "Kinam" fue propuesto en el 2001 por Frank Díaz y Víctor Sánchez. Procede del verbo nahuatl Kinamiktia, aplicar una fuerza para conseguir el equilibrio, y forma el gentilicio "kinames", equilibrados, que se aplicaban a sí mismos los antiguos practicantes de México, según afirma un códice mexica: "Los toltecas se llamaban Quinames ... y su saludo era 'que no te caigas sobre la tierra'" (Anales de Cuauhtitlan, p. 13). El 26 de Octubre del 2004 el término Kinam® se registró ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial.

En el 2001, el instructor Julio Diana Da Silva le aplicó al sistema el diseño de la cosmogonía de Anahuac, basada en el calendario tolteca; otros instructores que han contribuido a su desarrollo son Alejandro Aguilar y Fabiola Ocón. El 2 de agosto del 2007, los instructores de Kinam se integraron en la asociación cultural Calpulis de Anahuac, A. C. El 25 de Octubre del 2008, el sistema se afilió a la Alianza Mexicana de Yoga, con facultad para formar instructores (para más detalle, de clic en la imagen).