KINAM ejercicios prehispánicos de autoentrenamiento |
LAS POSTURAS DEL ESTE
El Loto “Busca el gozo del Supremo. Baja tu cabeza, flexiona tus rodillas, adopta una postura atenta, acostumbra tus piernas. Resbala, deslízate suavemente hacia Nuestro Señor.” (Olmos, Huehuetlahtolli) Esta es la postura idónea para meditar. Es la que más se representa en las fuentes mesoamericanas. Tiene tres variantes: en la primera, cruzamos las piernas de un modo simple, cuidando que la espalda quede bien recta. Fijamos los ojos en un punto a dos o tres metros delante de nosotros, los entrecerramos y meditamos serenamente. En la segunda variante, una pierna se cruza sobre la otra, de modo que el pie correspondiente descanse sobre el muslo opuesto. Esto ayuda a que la espalda esté recta. La tercera variante es más difícil, pues consiste en cruzar ambas piernas de modo que ambos pies descansen sobre los muslos opuestos, tal como vemos en las imágenes de la derecha. Tiene un notable efecto sobre el estado de la mente.
El Atado La variante mas conocida del Atado pertenece a una estatua de Shochipilli, príncipe de las flores, la deidad de la iluminación. Lo cual indica que, como todas las de este rumbo, es una postura meditativa. Consiste en sentarnos con la espalda recta (podemos reclinarnos a la pared), y recoger las piernas delante de nosotros, cruzándolas y colocando las manos sobre las rodillas o tomándolas frente a las piernas. Los ojos se entrecierran para meditar. Una variante más intensa consiste en no cruzar las piernas, sino recogerlas en paralelo frente al cuerpo, atándolas con los brazos. Esto ejerce un fuerte masaje sobre los órganos ventrales, principalmente sobre las glándulas suprarrenales.
La Mariposa La mariposa debe su nombre a que las piernas realizan un movimiento parecido al de las alas de una mariposa. Su objeto es flexibilizar al máximo las coyunturas de las caderas. Consiste en que nos sentamos con la espalda recta (podemos reclinarnos en la pared), unimos los pies y bajamos las rodillas hasta tocar el suelo. Se vale hacer fuerza con los brazos. Una vez que las rodillas están tan abajo como sea posible, nos tomamos los pies y plegamos los codos, para "atar" la postura. Una variante de mayor efecto sobre los órganos del vientre, consiste en echarnos hacia delante hasta que la cabeza toque el suelo, con los brazos adelante. Una vez que se normalice la meditación, meditamos por tanto rato como queramos.
El Devoto En el México antiguo había dos maneras habituales de sentarse en el suelo: los hombres solían cruzar las piernas, mientras que las mujeres preferían esta postura, que consiste en plegar las piernas bajo el cuerpo. Las puntas de los pies se pueden extender hacia atrás o hacia delante. Las rodillas pueden estar juntas, o un poco entreabiertas. Es una postura meditativa que podemos extender por tanto tiempo como queramos. Para aumentar su impacto, podemos echarnos hacia adelante, hasta que la frente toca el suelo.
El Luchador "En el Museo de Antropología de la ciudad de México hay una pieza que se llama 'el luchador'. Es la pieza con más Chi (energía) de todas cuantas conozco. Está en una posición bruja, una posición de ensueño. Es así como te renuevas, como te llega la energía interna." (Carlos Castaneda, conferencia de México). El propósito de esta postura es doble: flexibilizar las coyunturas de las piernas y de la base de la columna vertebral. Su forma básica consiste en que nos sentamos en el suelo con la espalda recta, y doblamos una pierna a un lado. Luego, cerramos los puños sobre el pecho y torcemos el torso hacia la pierna que está flexionada al lado, manteniendo tal postura por unas cuantas respiraciones. Luego cambiamos la posición de las piernas y nos volvemos hacia el otro lado. En una fase más intensa, abrimos ambas piernas a los lados, estirando los brazos adelante y tomándonos las manos. Una vez estabilizados, cerramos los puños sobre el pecho y nos movemos alternativamente a izquierda y derecha, al compás de la respiración. |