KINAM
ejercicios prehispánicos de autoentrenamiento

EL MANEJO DEL ALIENTO

El aliento es un elemento importante para hacer correctamente las posturas de Kinam, ya que los movimientos de compresión y expansión del torso deben estar acompasados con el ritmo de las respiraciones. Por otra parte, la forma de respirar puede influir sobre nuestro estado mental y físico, predisponiéndonos para la acción, la reflexión, el sueño, etcétera. Es por ello que nuestro sistema le dedica un espacio particular a esta disciplina.


El anciano parece ser un maestro del arte de respirar. Vaso maya.


Los antiguos mexicanos relacionaban al aliento con la vida y el espíritu. Ello se nota en uno de los nombres nahuas del Ser Supremo: E'ekateku'tli, señor del aliento. Asimismo, en la costumbre maya de construir las ventanas de los templos en forma del jeroglífico del aliento (parecido a una "T"), significando con ello que la respiración era una especie de "ventana" al mundo divino.

El manejo intencional de la respiración recibía en nahuatl el nombre de I'imati, ciencia o arte del aliento. Según los informantes mexicas, “el aliento manipulado se hace hermoso y se honra, (tornándose) elevado, elegante, digno, calmo” (Códice Matritense). Tal manipulación fue representada mediante personajes que tienen en sus narices el glifo del aliento, o una trompa de elefante, o un pico de pato que a veces parece una pinza, o ambas fosas nasales obturadas por bolas de algodón, o las manipulan con una mano propia o ajena, etcétera.



La manipulación del aliento consistía en jugar con las polaridades para incrementar la reserva de Tleyotl, chispa vital, lo cual se suponía tenía efectos benéficos en la salud, el ánimo y la duración de la vida. Ello quedó reflejado en la siguiente cita: “Motecuhzoma (Moctezuma) se vivificaba y fortalecía su Tonalli, se hacía joven nuevamente y alargaba su vida, pues se llenaba de Tleyotl, se llenaba de gloria y se embravecía... Cuando el Tleyo es capturado, se daña el Tonalli” (Códice Matritense).

Según estas creencias, la energía vital tiene dos polaridades llamadas respectivamente Ketsakoatl, serpiente luminosa, y Yowalkoatl, serpiente oscura. Ambas se representaban mediante la lengua bífida de la serpiente, o como dos serpientes que salen de las fosas nasales o de las comisuras de la boca. Al combinarse en diversas proporciones, ambas polaridades producen siete corrientes de energía que van a la cabeza, llamadas en su conjunto Koapetlatl, petate de serpientes, y representadas como un tejido de serpientes o de otras maneras.



Elementos básicos del arte de la manipulación del aliento

  • Dos polaridades: Tonalli, positiva, y Nawalli, negativa.
  • Tres temperaturas: Istik, fría, Tonik, caliente, y Yamanik, tibia o neutra.
  • Cuatro tiempos: Teki, inhalación, Temik, retención en pleno, Pitsa, exhalación, y Kaktikak, retención en vacío.
  • Cuatro modos: Nawa, fluida, Weka, alargada, Kawa, retenida, y Mawistik, extrema o acentuada.
  • Tres grados: Ishmani, aliento llano o habitual, I’iotik, aliento enfático o jadeante, y Ekapitsa, aliento sutil.
  • Cuatro formas: nasal, bucal, naso-bucal y buco-nasal.

La respiración de barredera

Este ejercicio tiene el efecto de armonizar nuestra energía. Consiste en respirar alternativamente por la derecha y por la izquierda. Al volver la cabeza a la izquierda, obturamos los conductos ventilatorios de ese lado y abrimos los de la derecha, lo cual carga positivamente la energía. Esto se llama respiración Tonal. Por el contrario, cuando respiramos por la derecha, la respiración se carga de polaridad negativa o Nagual.

Para realizar la respiración de barredera, nos colocamos en alguna de las posturas del Este o en Chacmol. Comenzamos mirando a la izquierda, tomamos una honda aspiración, la retenemos por unos segundos y luevo vamos soltando el aire poco a poco, a medida que volvemos el rostro a la derecha. Luego repetimos el proceso, pero de derecha a izquierda.

Este ejercicio equivale a la técnica yoga de obturar las ventanas nasales con los dedos índice y pulgar, pero tiene las ventajas de que no irrita las mucosas nasales y no requiere que elevemos las manos al rostro, por lo que estas pueden involucrarse en la postura, como en el caso del Chacmol, o bien en algún gesto simbólico.